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Red Hot Chilli Peppers, en México.

Red Hot Chilli Peppers, en México. Fotografías: Alejandro Melendez

Los Red Hot Chilli Peppers son un icono musical de la década de los noventas, del siglo pasado, por su puesto. Curiosamente su éxito nada tiene que ver con las tendencias que dominaron esos diez años. Nunca se emparentaron con el Grunge, con el Nu Metal o con el Hip Hop, por el contrario fueron a contracorriente. Ese, creo, es su mérito: destacar más allá de las tendencias; sin embargo, lo que escuchamos el día de hoy 06 de marzo, me dejó un poco decepcionado. Mi primera decepción fue el protagonismo de Flea, el bajista. No digo que sea malo, por el contrario, es carismático, simpático y hasta habla español; mi problema es psicológico o patológico, ya que estamos mal acostumbrados a ver al vocalista como a un líder, como al frontman. Anthony Kiedis, la voz de RHCP, fue mi segunda decepción. Lo vi ausente, lejos del papel protagónico que en teoría debería asumir; lo anterior puede ser solo una mala percepción del que escribe. Estos dos factores me llevan a pensar que las dos horas –justas, porque fueron 1:50 minutos- estaban planificadas para no hacer ver mal a la banda en general. En serio, no había química. 

 

En lo meramente musical, en las capacidades musicales de uno y otro, no hay falla. Son impecables. Flea es un maestro, tiene swing, tiene groove, ¡tiene ritmo,  carajo! Es la parte medular de la sección rítmica de la banda. Chad Smith es una grata revelación, nunca imaginé que fuera tan buen baterista; relegado a estar atrás de Flea y Kiedis, en cuanto al protagonismo, Chad resultó ser un excelente músico. Y qué decir del joven maravilla Josh Klinghoffer, espectacular en la guitarra, aunque el funk no se le da, sí el rock y la distorsión.

 

Un destacado del show fue la producción visual que presentaron los RHCP. Dos pantallas de muy buena definición en los costados; dos proyecciones o más al centro del escenario y arriba, justo atrás de los músicos. Una proyección más, de 5 x 10 metros aproximadamente, abarcando todo el largo del escenario. Toda la producción perfectamente sincronizada: luces y audio. Excelente, aunque básico para una banda de renombre mundial.

 

“…porque soy un hombre honesto…” cantó Flea a mitad del show. Así reseñamos este evento, con honestidad. Y con honestidad esperemos que los RHCP regresen cuando sus humores sean mejores, sobre todo el de Kiedis.

 

México, D.F. 06 de marzo del 2013.

 

Moreno Marín

Buen amigo y amante del jazz...

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