El metal más allá de las reglas.
El ambiente de dos grandes festivales de metal en nuestro país se sentía en la emoción de dos ciudades: El D.F. y Guadalajara.
Le tocaba al Force Metal ser la primera probada de estos monstruos sagrados del rock y el metal: Mötorhead (cabeza del cartel) y Anthrax. En esta ocasión acompañados por bandas dignas del encuentro: Pinhead, Haggard, Moonspell, Suicidal Tendencies y Testament.
A la entrada se podían escuchar todo tipo de comentarios que curiosamente eran un collage del público tan diverso que acudió a este evento. Una compañera periodista le dijo a otra chica “Ash, no fuiste a la rueda de prensa? El que estaba en la videoconferencia dijo que ellos eran Anthrax y no necesitaban a la prensa. Me cayó muy mal.” Horas más tarde, Scott Ian demostraría porque dijo lo que dijo.
Todo empezó unos cuantos minutos antes de las 16 horas cuando apareció en el escenario Pinhead, con un Palacio de los deportes apenas al 10% de su capacidad. Ataviados con sus máscaras características, sentando bases para una tradición en este festival (se presentaron también el año pasado) y haciendo que el público agolpado al frente del escenario moviera las largas cabelleras. Una característica de esta banda es el uso de dos baterías y, como dijo su cantante y guitarrista, su estilo musical oscila entre Slayer y Fear Factory entre otros aunque prefieren que no se les encasille en un género. Las canciones que interpretaron pertenecen a su nuevo disco “End of life”.
A las 4:23pm terminó la participación de Pinhead y le tocó su turno a Haggard (originalmente estaba Moonspell en el programa tentativo) y tras unos escasos 15 min. de ajuste de micrófonos e instrumentos, comenzaron su presentación cuando el Palacio de los Deportes se encontraba al 20% de su capacidad. (Haggard dijo una vez que su público regular son de 500 a 600 personas, así que superaron por mucho su récord). Con poco más de una docena de músicos sobre el escenario, la mezcla de flautas, violines, teclado, chelo, guitarras, bajo, entre otros instrumentos peculiares y las excelentes voces de Fiffi Fuhrmann y Susanne Ehlers así como el original estilo de bailar y gesticular de esta última que pone de buenas a cualquiera, pusieron a gritar y bailar a todos los asistentes. Canciones como “Herr Manneling”, “Upon fallen autumn leaves”, “Eppur si muove”, The final victory” y “Per Aspera Ad Astra”, dejaron al público gritando “otra, otra”, pero, como dijo Asis Nasseri “Esto es un festival y debemos ser justos.
Dos cosas antes de irnos, traemos camisetas, cd’s, etc., de la banda por si están interesados; la segunda es que volvemos a México en julio por si se quedaron con ganas de más Haggard. Estaremos en el Circo Volador.” Algo que se ha vuelto tradición para Haggard cuando visita nuestro país, es interpretar el Himno Nacional. Esta vez no fue la excepción, mientras Susanne y otro de los integrantes sostenían la bandera de México y todos los presentes enloquecieron. La banda alemana terminó su participación a las 17:27 hrs.
A partir de este momento, se presentó un contratiempo que fue constante hasta el final del festival. Los tiempos entre banda y banda no bajaban de los casi 40 minutos y el sonido apenas permitía entender lo que decían los cantantes. Pero este detalle no evitó que las bandas subieran al escenario a dejarlo todo.
A las 18:10pm frente a un público que chiflaba de ansiedad, subieron los portugueses de Moonspell. Tras algunos ajustes de última hora porque no se escuchaba la voz (el “Palacio de los rebotes” hacía de las suyas), Fernando Ribeiro, vocalista de la agrupación pidió disculpas por el retraso e indicó que estaban comprometidos con su público y por ello querían que todo estuviera al 100 y que tocarían lo más posible. Fue así que sonaron “Wolfshade”, “Love crimes”, “Opium”, “An erotic alchemy”. Durante está última les indicaron que sólo les quedaba una canción. Fernando dijo que era una pena pero no podían irse sin cantar su “Alma Mater” a lo que el público respondió gritando y coreando dicha canción. Se despidieron a las 18:40 hrs.
La siguiente banda redujo el tiempo de espera a 20 min., ya que a las 19:00 hrs salió al escenario Suicidal Sentencies. La energía que caracteriza a Mike Muir y sus músicos corriendo por todo el escenario, se contagió al público que a petición de la banda organizó el primer círculo de slam de la noche así como puso a trabajar a seguridad ya que el público levantaba a algunos sobre sus cabezas y los pasaban sobre el cordón de control frente al escenario, haciendo correr a todos para sacarlos del área. Con temas como “you can´t bring me down”, “Institutionalized”, “war inside my head”, “Subliminal”, “Possessed to skate”, “Cyco vision” y “pledge your allegiance” la fiesta seguía y tocaba a todas las generaciones, ya que hasta un niño de unos 8 años que su padre llevaba sobre los hombros, formó parte del slam y fue subido al escenario por Mike para presentar una de las canciones.
También sorprendió a todos cuando brinco hacia el cerco de seguridad (más a los técnicos que corrieron a liberar el cable del micrófono) y le cantó cara a cara al público. Terminaron a las 19:36 hrs dejando a todos con la adrenalina al máximo, lo que provocó una pequeña riña por ganar una de las baquetas que Eric Moore aventó al público, pero no paso a mayores.
Empezaba entonces el cartel más esperado de la noche; con un Palacio de los Deportes ya entre el 75 al 80% de su capacidad, y tras los mencionados y constantes problemas técnicos, Testament inició su actuación a las 20:10 hrs con el himno de los Estados Unidos muy al estilo de Hendrix, con unas mamparas que cubrían parte del fondo del escenario y sólo dejaban ver en el centro la batería de Gene Hoglan. El inconfundible Chuck Billy portaba un pantalón con adornos tipo charro y saludaba al público agradeciendo lo bien que son recibidos en nuestro país. Hicieron gala de riffs de guitarra y sonidos de batería rápidos y contundentes, tocando temas tanto de su material más reciente como los de “vieja escuela”. El Palacio estaba encendido y se veían cabelleras volar aquí y allá, se cimbraba el piso con los brincos y se oía a todos cantar a coro las canciones como “Rise up”, “More than meets the eye”, “Native blood”, “True american hate”, “Into the pit” y “3 days of darkness” entre otras. “Esta canción es para ustedes motherfuckers!” gritaba Chuck. Remató la noche presentando a los demás integrantes de la banda “México, los amo!” y agregó un “muchas gracias” en español. Eran las 21:07 horas.
Pasaron otros largos casi 50 minutos y apareció Anthrax , con un Joey Belladona demostrando porque son uno de los Big Four. Iba de un lado al otro del escenario haciendo que la gente enloqueciera e hiciera parecer que el Palacio de los deportes se iba a venir abajo. Formaciones sincronizadas de los dos guitarristas y el bajo, hacer cantar al público de la pista y de las gradas, recordando a amigos “caídos en batalla”, siguiendo con la línea de las bandas anteriores de sacar la bandera México fueron detalles que el público agradeció con gritos, slam, brincos y “headbanging”. Sonaron canciones como “Among the living”, “Caught in a mosh”, “Antisocial”, “In the End”, “T.N.T.”, “Madhouse” entre otras, así como un excelente solo de batería de Charlie Benante y la promesa de regresar a México para presentar su nuevo disco. Dejaron el ánimo al máximo a las 22:51 hrs con las gradas a reventar (al 100%) y la zona de pista a un 50%. Algunos decidieron marcharse antes de la presentación de Mötorhead porque en ese momento el evento llevaba casi una hora de retraso.
Pasaron entonces 30 minutos y la banda más esperada por muchos ya que tenía más de una década que pisaron nuestro país por primera vez, apareció a las 23:18 hrs con el icónico Lemmy Kilmister al frente. Fiel a su costumbre, tomó su lugar al centro del escenario y se escuchó su rasposa voz. Los años han dejado su huella después de casi 70 años, pero también la experiencia, como cuando Phil Campbell pidió a todos que a la cuenta de tres hicieran el mayor ruido posible… hasta que Lemmy estuvo satisfecho con la intensidad de dicho ruido. “I know how to die”, “Damage case”, “Stay clean”, “Metropolis”, “Over de top”, “Doctor rock” sonaron antes del solo de guitarra de Phil, que iluminaba la obscuridad con su guitarra de leds verdes, hasta alcanzar “The chase is better than the catch”. Siguieron “Rock it”, “You better run” y “The one to sing the blues” durante la cual Mikkey Dee se lució con un solo de guitarra que haría palidecer a bateristas 40 años menores mientras salía hielo seco de sus cuatro extremos y hacía malabares con las baquetas. Lemmy es un hombre de pocas palabras, porque su música habla por el y además, el micrófono no permitía entender lo que decía. Pero era más la emoción de su público que coreó a todo pulmón “going to Brazil”, “Killed by death” y la que anunció como la última de la noche y despertó a los fans de ocasión (porque es la única que conocen) “Ace of spades” durante la cual se cimbró la pista del Palacio de los deportes. La bandera de México los observaba desde las bocinas donde la colocó Phil. Se despidieron a las 12:16 hrs, pero el grito alternado de “Lemmy” “Mötorhead” los hicieron salir de nuevo para interpretar “Overkill” y gritar “Viva México!” mientras presentaba a los otros dos integrantes que permanecen en la banda y sin dejar de tocar el bajo, “disparaba” con el al público que brincaba. Se cubrió entonces con la bandera a manera de capa y a las 12:28 hrs se prendieron las luces indicando que el festival Force Metal había terminado oficialmente.
Fue una noche de muchas emociones, nostalgias, recuerdos, y hasta cuatro generaciones de escuchas. Las fallas técnicas ciertamente marcaron las presentaciones así como la larga espera de banda a banda, pero la energía de Anthrax, Testament y Suicidal Tendencies, la armonía de Haggard, la obscuridad de Moonspell, las ganas de Pinhead y la experiencia de Mötorhead hicieron la noche inolvidable y dejan sobre la mesa la esperanza de una tercera emisión d este festival.
Como han dicho todos aquellos músicos de la vieja escuela que nos devuelven la fe en el talento puro más que en la tecnología, las pregrabaciones, los sintetizadores, etc., “It´s just rock and roll baby!”
Palacio capacidad para 40,000 personas (20,000 sentadas)