Noche. Teatro Metropolitan. Aciento B13. Una cerveza.
- Escrito por El Vincent Warrior
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Los confundí con ewoks. Pendejo. The Wookies. Cuatro changos ahí vestidos de Chewbaccas, calentando al personal, rayándole la papaya audífona para el acto principal. Ahí estaban, robóticos y calenturientos, eran un revolver sudado por la pista, un disparo mugroso y calculado para hacer saltar. No demasiado y no por mucho tiempo, pero saltar. Energía cabrona con pelo de Chewbacca en ácidos y recuerdos de Soulwax. Muchos recuerdos de Soulwax.
Más tarde. Parado en el aciento B13. Tres cervezas.
Vendría Camilo Lara con la cumbia en la garra y vendría Rosso, elegante y armado, y Money Mark repartiendo las vibras que se pegan como chancros en la pelvis y provocan el grosero e impertinente acto de bailar, uno sobre otro, entre las butacas del Metropolitan que no fueron pensadas, nunca, para el yo digo baila tu dices dance. Chingón.
Un poco más tarde. Pasillo. 6 cervezas y playera conmemorativa.
Eso que estaba ahí era un Instituto Mexicano del Sonido provocativo y panfletario; macizo y perfectamente diseñado para darle brillo al orgullo nacional y sacudir el cuerpo, mientras la voz rimaba las palabras de Camilo y Money Mark se subía al teclado y todo se iba a la verga y sabías que estabas en la fiesta correcta.
Al otro día. Habitación.
Oportuno sacar un disco llamado Político en estos tiempos. Oportunista. Una joya.











